Los aparatos funcionales trabajan aprovechando las fuerzas de la propia musculatura para dirigir el crecimiento de los maxilares o para corregir algún otro problema específico. Se usan para corregir una gran variedad de problemas y pueden usarse antes, después o incluso al mismo tiempo que la ortodoncia.

Por ejemplo, si tienes un mal hábito que altera el desarrollo normal de tus dientes o maxilares, el dentista diseña un corrector de hábito que evitará que te muerdas el labio o que un niño se chupe el dedo.

Corrección de un mal hábito

Corrección de un mal hábito

El dentista también puede hacer un aparato (que no se lleva durante las comidas) que hace encajar bien los dientes en el momento de cerrar la boca y mantiene el maxilar la mandíbula en una posición idónea.

A pesar de la gran variedad de problemas que los aparatos funcionales pueden llegar a solucionar, algunas maloclusiones sólo se pueden resolver mediante cirugía. En la mayoría de casos, entre la ortodoncia y la cirugía los resultados son muy buenos.

Corrección de mordida

Corrección de mordida

Aunque tengamos unos dientes correctos, podemos tener un hueso maxilar demasiado estrecho para alojarlos y ello será motivo de maloclusión.

El dentista puede usar un aparato de expansión para ensanchar el paladar. Actúa separando progresivamente las muelas superiores. Al mismo tiempo que se van separando, se va formando nuevo hueso entre ellas de manera que se ensancha el paladar.

Este proceso suele durar entre 1 y 2 meses y la nueva posición lograda debe estabilizarse durante otros 3 a 5 meses.

Ensanchar un maxilar superior

Ensanchar un maxilar superior

 

El aparato de expansión se coloca en el paladar igual que cualquier otro retenedor y se fija a las muelas superiores. Mediante un tornillo se pueden ir separando progresivamente ambos lados del maxilar superior.

Este tratamiento presenta los mejores resultados en los niños y niñas de 7 a 15 años de edad, porque están en pleno crecimiento.

Una maloclusión no implica necesariamente que haya un problema dental. Imaginaremos que tenemos una máquina que contiene todas las piezas adecuadas pero están mal montadas. Esta máquina no funcionará bien. En la boca podemos tener situaciones similares: los dientes y muelas pueden tener un tamaño y posición correctos y, sin embargo, un problema de los huesos maxilares puede hacer que no funcionen bien.

El dentista puede utilizar distintos aparatos de ortodoncia para controlar el crecimiento de los maxilares.

Para tener un buen encaje de los dientes y muelas, el maxilar y la mandíbula deben tener el mismo número de dientes. Si hay dientes o muelas ausentes, bien porque no han erupcionado o por pérdida accidental, el dentista puede reponerlas. Este diente provisional se fija a un retenedor, que es un aparato de plástico y alambre que encaja en el paladar. De este modo se evita que los dientes vecinos al diente perdido se desplacen, ocupando así el espacio vacío.

Clínica dental jaen

Problemas dentales

 

Algunas personas tienen algún diente más pequeo que los demás del resto de su boca. Los dientes que más a menudo presentan este tamaño anormal son los de al lado de los incisivos centrales, llamados incisivos laterales. El dentista puede solucionar estéticamente el caso mediante unas fundas o recubrimientos de los dientes pequeños (llamadas coronas o reconstrucciones) de forma que la apariencia sea normal. Mediante estos procedimientos no sólo se corrige la estética sino que además se evita el desplazamiento de los dientes vecinos.

Los aparatos de ortodoncia funcionan mediante la aplicación de una fuerza constante sobre el diente o muela y, así, lo desplazan lenta y gradualmente hacia su nueva posición. Ello es posible gracias a las características del hueso que, a pesar de ser muy duro, es también flexible. Cuando empujamos un diente en una determinada dirección la masa de hueso que está en esa dirección cede ante la presión a la que está sometido y, al mismo tiempo, se forma un hueso nuevo en la zona posterior al movimiento.

Cómo funcionan los aparatos de ortodoncia

Cómo funcionan los aparatos de ortodoncia

 

Los alambres y los elásticos de los aparatos de ortodoncia funcionan como si fuesen unos muelles: si tiramos de ellos y después los soltamos, tienden a volver a su posición inicial. El dentista aprovecha estas fuerzas para mover los dientes y las muelas. Los alambres y los elásticos se tensan y, a medida que vuelven a su posición inicial, aplican una firme presión sobre el diente, que se desplazará.

Alambres y elásticos ortodoncia

Alambres y elásticos ortodoncia

Cualquier aparato que se pone por fuera de la boca se llama aparato extraoral; uno de los más frecuentes es el casquete. Algunas personas llaman “aparatos nocturnos” a los casquetes, porque normalmente se llevan de noche, mientras el paciente duerme. El casquete se suele fijar a la banda de los molares. Hay muchos tipos distintos de casquetes, pero todos ellos usan fuerzas externas a la boca para mover los dientes muelas. Algunos tienen unas cintas que se sujetan en la parte alta y posterior de la cabeza (casquete de tracción alta) y otras llevan una cinta para la nuca (collarín).

 

Aparatos extraorales

 

Aparatos extraorales

Aparatos extraorales

Hay otros aparatos que también se llevan por fuera de la boca como la máscar facial y la mentonera.

Si el maxilar superior no crece tan rápidamente como la mandíbula, una máscara facial (mostrada en el dibujo) ejerce una suave presión sobre la frente y la barbilla y logra equilibrar el crecimiento de ambos maxilares.

Si la mandíbula es demasiado larga, el dentista puede hacerte llevar una mentonera para frenar su crecimiento. La mentonera se adapta a tu barbilla como la mentonera de un casco de fútbol americano. Su función es tirar de la barbilla suavemente hacia atrás y arriba para frenar su crecimiento.

Es muy importante que sigas las instrucciones del dentista. Recuerda que el aparato es tanto más eficaz cuanto más tiempo lo lleves.

Máscara facial y la mentonera

Tu vida diaria no cambiará mucho con la ortondoncia, pero sí deberás hacer unos pequeños sacrificios para conservar sanos tus dientes.

Si llevas un aparato removible (de quita y pon) asegúrate de guardarlo en su caja cuando no lo lleves puesto. Si al quitártelo lo envuelves en un pañuelo o una servilleta de papel es muy fácil que alguien se confunda y lo tire a la papelera.

Respetar las citas: una de las cosas más importante al llevar la ortondocia son las visitas periódicas al dentista o al ortodoncista. Estas visitas no son sólo simples revisiones; los ajustes son una parte muy importante del tratamiento.

Cepillarse y usar seda dental: si miras atentamente tu ortodoncia observarás un pequeño resalte entre las partes metálicas y la superficie del diente. Este rincón puede parecer muy poca cosa, pero para las bacterias productoras de caries es mayor que el Gran Cañon del Colorado. Esta es la zona más difícil de limpiar.

Limpieza dientes

Limpieza dental

Tu dentista se encargará de explicarte la forma de cepillarte los dientes y de usar la seda dental, pero ya te adelantamos algunos consejos:

– Adopta una sistemática para cepillarte los dientes de forma que no se te olvide ninguna superficie. Por ejemplo, empieza siempre por las muelas superiores izquierdas y continúa cepillándote el resto de la boca hasta terminar en las muelas inferiores derechas. Sea cual sea el orden, aplica siempre el mismo sistema y asegúrate de no olvidarte las muelas posteriores.

– Comprueba en el espejo que no han quedado restos de comida atrapados entre los alambres o los brackets.

Con la ortodoncia, limpiarte los dientes y muelas te será algo más difícil que antes, pero con un poco de práctica, cuidarte los dientes se convertirá en algo normal.

Cómo cuidar los aparatos de ortodoncia

Cómo cuidar los aparatos de ortodoncia


Cuidar aparatos de ortodoncia

Cuidar aparatos de ortodoncia

A veces, si los dientes y muelas están muy juntos, el dentista necesita crear algo de espacio entre ellos para poder colocar los aparatos de ortodoncia. Para ello el dentista usa unos separadores o espaciadores hechos de metal o de goma.

Los espaciadores pueden dar molestias los primeros días, mientras tus dientes se acostumbran a su presencia. Si lo necesitas, tus padres te pueden dar un calmante suave.

 

Espacio para la ortodoncia

La parte más visible de tu ortodoncia son unas piezas metálicas cuadradas llamadas brackets que el dentista pega sobre la superficie de los dientes mediante un cemento. Los brackets tienen la misión de sujetar el alambre principal (llamado arco) de la misma forma que un raíl de vía de tren está sujeto a los brackets mediante unos pequeños anillos elásticas, o bien mediante un alambre más fino.

En algunos casos, los brackets no se cementan directamente sobre los dientes sino sobre unas bandas metálicas fijadas alrededor del mismo a modo de cinturón. Lo más probable es que te pongan bandas en los primeros molares.

Clinica ortodoncia jaen

Elementos de la ortondoncia

 

Una vez colocados todos los dispositivos, el dentista puede añadir unos elásticos o bien otros alambres adicionales para ejercer fuerza sobre alguna pieza concreta. En caso de que lleves elásticas, deberás aprender a ponerlos y quitarlos tú mismo. Tu dentista se encargará de enseñártelo y también te dará unos cuanto más de repuesto.

Bracket pegado al diente

Bracket pegado al diente

 

 

Dentista jaen

Brackets jaen

Con todos estos datos que se han ido recogiendo, el dentista planificará un tratamiento para tu tipo específico de maloclusión. Es importante que comprendas exactamente lo que el dentista espera conseguir al final del tratamiento, es decir, cómo funcionará y qué aspecto tendrá tu boca al final del mismo.

También es importante que le preguntes al dentista cuánto durará el tratamiento. No olvides que sólo te puede dar un tiempo aproximado de duración. Hay algunos factores que pueden alargar el tratamiento, pero también hay otros factores que lo pueden acortar, como por ejemplo, la cooperación del paciente en el buen cepillado de los dientes, una alimentación sana, evitar ciertos alimentos, y seguir atentamente las instrucciones que te da tu dentista.

Planificación del tratamiento

Seguramente el dentista te hará morder una pasta blanda para tomar una impresión. Después, el dentista pondrá yeso líquido en la impresión para obtener un modelo exacto de tu boca.

Con estos modelos (mostrados abajo) el dentista podrá comprobar, en cualquier momento del tratamiento, los progresos que se van realizando. También las fotografías de los dientes y de la cara, de frente y de perfil, permiten al dentista planificar el tratamiento y comprobar la evolución del mismo.

Detalles de la boca

 

 

Estudio detallado de la boca

Tu dentista seleccionará el mejor tipo de aparato para tratar tu caso concreto. En general, el tipo de aparato a utilizar dependerá de si se tienen que fijar sólo los dientes, solo el maxilar, o bien ambas estructuras.

Si tu maloclusión está provocada por problemas en la posición de los dientes o muelas, se usará un tipo de ortodoncia que los alinee.

Lo primero que pedirá el dentista es hacer una revisión de tus dientes, tus maxilares y tu cara. Si tienes alguna maloclusión, el dentista o el ortodoncista necesitará estudiar tu boca más detenidamente.

Para ello analizará tu boca desde diferentes aspectos. Esto suele requerir fotografías de los dientes y de la cabeza, radiografías de los dientes y de la cabeza y hacer unos modelos de tu boca. Todas estas exploraciones son totalmente indoloras.

No existe una “edad ideal” para hacer el tratamiento de ortodoncia y, en la mayoría de casos, la corrección se puede hacer a cualquier edad. Es el dentista quien decide el mejor momento para realizar la ortodoncia. La gran mayoría de los pacientes que hacen tratamiento ortodóncico tienen menos de 20 años, pero podemos hacer esta corrección a cualquier edad.

La edad a la que debe hacerse la primera revisión de Ortodoncia es entre los 6 y 7 años, que es cuando salen los primeros dientes permanentes. Otro momento apropiado para hacer una revisión ortodóncia es entre los 10 y los 12 años, justo antes de que acaben de erupcionar la totalidad de dientes de crecimiento dental llegan a visitarse hacia los 2 ó 3 años de edad.

En algunos casos los pacientes pueden llevar ortodoncia de los 8 alos 10 años y ser suficiente para no necesitar más tratamiento. En otros casos, el dentista puede hacer la ortodoncia en edades más precoces y así recortar y simplificar el tratamiento (tratamiento interceptivo)

La Ortodoncia es una especialidad de la Odontología que se ocupa de la correción de la posición de los dientes, o de los problemas en la forma de encajar de los dientes (mala oclusión o maloclusión). Los dentistas han recibido una formación limitada que les permite realizar algunos tratamientos ortodóncicos que acometen habitualmente después de haber realizado algunos cursos de formación en Ortodoncia. Sin embargo, en casos especialmente complejos, puede ser necesaria la intervención del “ortodoncista exclusivo”, que es un dentista especializado únicamente en este tipo de tratamientos, con una formación postgraduada en Ortodoncia de al menos tres años completos de duración y haber defendidio una serie de casos clínicos tratados ante un exigente comité evaluador.

Independientemente de quién te vaya a realizar el tratamiento, el primer paso suele ser una consulta a tu dentista habitual o bien directamente a un “ortodoncista exclusivo” de referencia.

Hay muchas posibles explicaciones para los dientes apiñados. A continuación te mostramos las más frecuentes:

– Erupción desordenada de los dientes: en la mayoría de las personas los dientes siguen un determinado patrón de crecimiento. A veces los dientes no erupcionan en el orden adecuado. Los dientes permanentes que erupcionan prematuramente pueden llegar a ocupar un espacio que luego otros dientes pueden necesitar. Asimismo, los dientes permanentes que erupcionen demasiado tarde pueden encontrarse si espacio libre.

– Falta de espacio disponible en los maxilares: si el espacio que queda para los dientes definitvos, después del crecimiento maxilar y entre los dientes de leche, es demasiado pequeño, algunos dientes pueden quedar bloqueados en su salida. El dibujo 7 muestra la forma en que erupcionan los dientes permanentes, dejando algunos espacis para los dientes que aún quedan por salir. Si este espacio es insuficiente, los dientes por salir forzarán el camino aún a expensas de girar sobre sí mismos, inclinarse o aparecer en posiciones raras. Por otro lado, en ocasiones el espacio remanente es mayor de lo necesario y los dientes quedan separados.

Dientes apiñados

 

 

– Pacientes con dientes de más: si tienes dientes de más, éstos ocupan un espacio que hace que el resto de deintes y muelas se apiñen.

– Muelas mal situadas: las muelas tienen picos (cúspides) y valles (fosas) entre los picos. Las cúspides de una muela inferior tienen que encajar en las fosas de una muela superior. Si las cúspides y fosas de los primeros molares no llegan a encajar, tampoco lo harán las piezas que erupcionen después, de una forma parecida a una cremallera rota. A veces una muela puede estar tan desplazada que lleguen a contactar sus cúspides con las fosas de una muela que no es la correspondiente.

 

– La falta de algunos dientes o muelas: hay casos en los que algunos dientes simplemente no existen, no se desarrollan. Cuando esto ocurre, el espacio sobrante puede ser ocupado por otros dientes, que se desplazarán de su posición habitual.

 

 

– El tamaño de los dientes y muelas es mayor o menor de lo necesario: los dientes y muelas definitivos pueden ser mayores o menores que el espacio disponible en los maxilares. Tú puedes haber heredado, de tu madre, una mandíbula pequeña y, de tu padre, unos dientes grandes. El resultado será que los dientes no cabrán en tu mandíbula. Así, si las muelas no tienen el tamaño adecuado, sus cúspides no llegarán a encajar correctamente en las fosas de las muelas contrarias (antagonistas). Los dientes y muelas del niño de esta ilustracón son demasiado pequeños para su maxilares.

 

 

– Malos hábitos: chuparse el dedo puede desplazar los dientes superiores hacia adelante y los dientes inferiores hacia atrás, como en el niño del dibujo. En el dibujo pequeño se muestra el desplazamiento hacia delante de los dientes superiores e inferiores que se puede originar respirando por la boca o empujando los dientes con la lengua (hábito lingual). En estos dos últimos casos, el resultado puede ser una mordida abierta.

Malos hábitos dentales

 

– Pérdida accidental de un diente o muela. Los traumatismos en la cara pueden alterar el crecimiento mandibular y provocar malposición de los dientes. Las roturas y las pérdidas accidentales de dientes o muelas también pueden afectar al crecimiento y desarrollo de los maxilares y a la colocación de los dientes restantes.

Pérdida accidental de un diente o muela

En una oclusión ideal, los dientes superiores tapan ligeramente a los inferiores, de forma que el borde de los dientes inferiores contacta con la superficie posterior de los dientes superiores.

 

Clinica ortondoncia jaen

Maloclusión dental, clínica ortodoncia Jaén

 

Si los dientes superiores cubren excesivamente a los inferiores nos encontraos ante una sobremordida.

Una mordida cruzada se da cuando el tamaño del maxilar superior y el inferior no se corresponden, de manera que algunos dientes o muelas inferiores solapan a los superiores cuando se cierra la boca.

Clínica dental en Jaen

Mordida cruzada

Imagina que hacemos encajar dos sierras perfectamente, como si fuesen piezas de un puzle. Así es como deberían encajar tus dientes y muelas superiores con los inferiores, en el momentode cerrar la boca.

Si tus dientes y muelas no encajan de esta forma, tienes una maloclusión.

Clinica dental Jaen

Maloclusión

Una maloclusión no afecta sólo al aspecto de tu boca. También puede dificultar los movimientos de la boca al hablar, al tragar, al masticar y puede ser la causa de un desgaste innecesario de tus dientes y muelas.

La malposición dentaria también dificulta la higiene dental y, por tanto, puede ser causa de caries, enfermedades de las encías y mal aliento.

Hay muchos tipos de maloclusiones. Según la forma de contactar los primeros molares superiores con los inferiores (en azul) clasificamos la mayoría de las maloclusiones en tres grupos principales. Esta es la clasificación de Angle, debida al Dr. Edward H.Angle, uno de los primeros ortodoncistas norteamericanos.

¡Cuidado! No hay dos casos de maloclusión exactamente iguales. Es posible que tu caso concreto no encaje en ninguno de estos tres grupos.

 

Clase I: El maxilar y la mandíbula están en una posición correcta pero los dientes están apiñados.

Dientes apiñados

 

 

 

Dientes adelantados y mordida cruzada

Los huesos de la cara sufren grandes transformaciones a lo largo del período de crecimiento. A pesar de que sentimos que los dientes son y parecen de hueso, no se comportan de la misma manera que el hueso. Los huesos van creciendo durante todo el tiempo que dura el crecimiento del cuerpo, pero los dientes y muelas tiene ya su tamaño definitivo antes incluso de que erupcionen o asomen en el interior de la boca.

Los dientes y los molares definitivos (en azul en el dibujo) son los primeros en erupcionar. El espacio que queda inicialmente entre estos dientes sirve para que quepan mejor los dientes definitivo que erupcionarán más tarde. Una maloclusión puede empezar cuando estos primeros dientes no se situán exactamente en su lugar.

Desde el momento en que los dientes permanentes (definitivos) empiezan a desarrollarse hasta el momento en que se substituyen a los dientes de leche, actúan fuerzas muy diversas que conformarán la oclusión. Entre estas fuerzas están las de los maxilares en crecimiento y las de los distintos músculos que empleamos para llorar, chupar, tragar, respirar y hablar.

Dentista Jaen

Evolución de la oclusión

Clinica dental Jaen

Cómo es un diente

Para entender por qué tenemos una maloclusión será bueno empezar por saber algo sobre nuestros dientes y su desarrollo.

Los dientes y muelas están firmemente fijados al hueso de la mandíbula (maxilar inferior) o el maxilar superior. La parte del diente oculta por la encía es la raíz y se une al hueso mediante unas fibras (hilos) que constituyen un ligamento. La parte visible del diente recibe el nombre de corona.

¿Cómo evoluciona la oclusión?

Los huesos de la cara sufren grandes transformaciones a lo largo del período de crecimiento. A pesar de que sentimos que los dientes son y parecen de hueso, no se comportan de la misma manera que el hueso. Los huesos van creciendo durante todo el tiempo que dura el crecimiento del cuerpo, pero los dientes y muelas tiene ya su tamaño definitivo antes incluso de que erupcionen o asomen en el interior de la boca.

Los dientes y los molares definitivos (en azul en el dibujo) son los primeros en erupcionar. El espacio que queda inicialmente entre estos dientes sirve para que quepan mejor los dientes definitivo que erupcionarán más tarde. Una maloclusión puede empezar cuando estos primeros dientes no se situán exactamente en su lugar.

Desde el momento en que los dientes permanentes (definitivos) empiezan a desarrollarse hasta el momento en que se substituyen a los dientes de leche, actúan fuerzas muy diversas que conformarán la oclusión. Entre estas fuerzas están las de los maxilares en crecimiento y las de los distintos músculos que empleamos para llorar, chupar, tragar, respirar y hablar.

Dentista Jaen

Evolución de la oclusión